La "reestructuración", que tendrá efecto a partir del 1 de febrero, pretende ahorrar un millón de euros al año. Siempre según FGC, eso implica que la Generalitat aportará en 2012 a Renfe, que se encarga de operar los trenes sobre la línea, 2,1 millones de euros, frente a los 3,1 millones del pasado ejercicio.
Ticó asegura, según recoge la agencia EFE, que esta línea es mucho más deficitaria que el resto porque tiene un sistema de funcionamiento "anticuado" y Renfe no ha aplicado las nuevas tecnologías y los controles de seguridad y regulación que FGC tiene en otros sectores. "Esto tiene unos costes que nos expulsan del mercado".
FGC, que señala que la línea tuvo 228.000 usuarios en 2011, 8.000 menos que el año anterior (o lo que es lo mismo: -3,5%), atribuye esta bajada a la reducción en la movilidad producida por la crisis económica. No detalla sin embargo las previsiones de uso para el nuevo escenario de disminución radical de servicios.
Asegura además que los recortes no perjudicarán el servicio (gracias a la reorganización de los horarios de autobuses), y garantiza la continuidad de la línea, sin dar más detalles acerca de sus planes para el futuro.