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Viernes, 06 Julio 2012 11:09

Londres pide al gobierno británico que le traspase los servicios de cercanías

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La ciudad pone como ejemplo de éxito su gestión de London Overground La ciudad pone como ejemplo de éxito su gestión de London Overground Por HHA124L en Flickr. CC-BY

Boris Johnson lo anunció justo un mes antes de las elecciones municipales de comienzos del pasado mes de mayo, en las que resultó reelegido, y a finales de junio cumplió con su palabra: el alcalde de Londres ha solicitado al gobierno central que le transfiera las competencias sobre los servicios ferroviarios que sean propiamente suburbanos.

La alcaldía de Londres no quiere perder el tiempo, y pretende tener en su poder estas competencias antes de que se produzca la siguiente oleada de renovación de concesiones, seis de las cuales van a expirar en los próximos cuatro años.

En ese sentido, el pasado mes de febrero fijó ya como objetivo prioritario la licitación de servicios en la parte metropolitana de lo que hasta ahora son líneas pertenecientes a Southeastern y West Anglia (páginas 23 y 25 del documento ‘Rail Vision’, adjunto a esta información). Ambas concesiones tendrán que ser renovadas en 2014.

En la actualidad, la explotación de la práctica totalidad de los servicios ferroviarios de Reino Unido se adjudica por el ejecutivo británico en régimen de concesión y a compañías privadas. Esas concesiones copan toda Gran Bretaña y, excepto en el caso de Escocia, se licitan en grandes paquetes que en su mayoría coinciden con las ramas troncales de la red ferroviaria.

Es el caso de las numerosas franchises que surcan la gigantesca área metropolitana de Londres, la mayor parte de las cuales no sólo cubren servicios de cercanías propiamente dichos, sino que extienden sus tentáculos hasta superar los 100 km de distancia y que prestan servicios de auténtica media distancia.

La intención de Johnson es retocar el ámbito de aplicación del sistema, pero sin alterar los pilares regulatorios. En ese esquema futuro, el organismo público que gestiona la red de transporte en el área metropolitana de Londres, Transport for London (TfL), pasaría a encargarse de licitar y adjudicar todos los servicios que se consideren como estrictamente de cercanías, mientras que aquellos que tengan mayor radio seguirían siendo competencia del gobierno central.

La gestión de la infraestructura seguiría por supuesto en manos de Network Rail, el material rodante continuaría perteneciendo a las empresas privadas habituales (ROSCOs) y la explotación seguiría realizańdose por parte de compañías privadas en régimen concesional.

La diferencia principal, por tanto, es que las condiciones de esos servicios (concesionaria, tarifas, horarios, calidad del servicio...) pasarían a determinarse en el Ayuntamiento de Londres, en lugar de en el Ministerio de Transportes británico. Las estaciones cubiertas por esas rutas, cuya gestión y mantenimiento realizan actualmente las franchises, serían también transferidas a TfL.

 



El equipo de Johnson calcula, en su petición de traspaso al gobierno central, que la creación de una red suburbana más racional y más adaptada a la demanda del área metropolitana, en la que las compañías privadas no tengan que equilibrar las necesidades de transporte de la conurbación con los requerimientos de movilidad de las áreas rurales a las que sirven en el otro extremo, podría reportar un ahorro a las arcas públicas de hasta 100 millones de libras en 20 años.

La propuesta de TfL y la alcaldía es que la cantidad ahorrada se destine directamente a la mejora de las 104 estaciones que pasarían a estar bajo la esfera de influencia de la ciudad. Johnson también promete que los servicios traspasados pasen a formar parte del sistema tarifario integrado de Londres.

TfL recuerda además que el gobierno británico invierte actualmente 4,8 peniques por pasajero-milla en los servicios de Londres, comparados con los 31 peniques empleados por pasajero-milla en los regionales. Y ello pese a que “los londinenses experimentan una calidad de servicio inferior a la del resto de Reino Unido, con una saturación significativamente mayor a la de otras grandes ciudades” del país.

Para reforzar su petición, la ciudad ha presentado como credenciales su gestión del London Overground, el servicio ligero de cercanías que es parte del sistema de TfL desde 2007. La entidad pública es la encargada de fijar qué empresa privada presta el servicio, en qué condiciones y qué inversiones se han realizar.

Gracias a las mejoras realizadas en estaciones y trenes, y al incremento de la fiabilidad del servicio (hasta superar el 96%), la demanda de estos servicios se ha incrementado un 110% en apenas cuatro años (+190% si se incluye la extensión de la East London Line tras un programa intensivo de mejoras), y la satisfacción expresada por sus viajeros ha crecido hasta el 90%

 

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