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Miércoles, 07 Noviembre 2012 11:21

Talgo demanda al gobernador de Wisconsin por una deuda de 10 millones de dólares

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Coche cabina de una de las dos ramas que Wisconsin encargó a Talgo (Serie 8) Coche cabina de una de las dos ramas que Wisconsin encargó a Talgo (Serie 8) Bob Gallegos / Talgo

La fabricante de trenes Talgo ha demandado al gobernador del estado de Wisconsin (EE.UU.) ante lo que califica como un incumplimiento del contrato de suministro de dos trenes de pasajeros que iban a ser destinados a la mejora del servicio que presta la operadora federal, Amtrak, entre las ciudades de Chicago y Milwaukee. Talgo asegura que los trenes están listos para rodar y que, pese a ello, el estado se niega a pagar el dinero que aún se le debe. Por ello, ha solicitado autorización judicial para rescindir el contrato y quedarse con el material rodante.

El contrato se remonta a 2009, cuando el anterior gobernador del Estado, el ‘demócrata’ Jim Doyle, adjudicó directamente a Talgo la fabricación de dos trenes de 13 coches y un 14º coche cabina extremo cada uno, de la serie 8, por 47 millones de dólares. y todo ello como parte de un proyecto para mejorar la línea convencional entre Chicago y Milwaukee (también conocida como Hiawatha) y comenzar a prestar en ella servicios a 160 km/h.

El estado fue bendecido en 2010 con 810 millones de dólares de financiación procedente del gobierno federal -como parte de los programas de estímulo a la recuperación económica- para crear una extensión de ese corredor entre Milwaukee y Madison, y pese a que parte de ese dinero podría haber sido destinado sin problemas a sufragar el coste del nuevo material rodante, el cambio de color político en la casa del gobernador a finales de ese año terminó con la idea y el nuevo mandatario, el ‘republicano’ Scott Walker, rechazó la ayuda federal.

Otros estados se repartieron sin problemas el dinero repudiado por Walker, mientras que la construcción de los trenes continuaba pese a todo, pero el pasado mes de marzo el legislativo de Wisconsin puso la puntilla al denegar al Departamento de Transportes del estado (WisDOT) la autorización para financiar con 2,5 millones de dólares el proyecto constructivo del taller permanente donde debería realizarse el mantenimiento de los trenes conforme al contrato original. 

Este rechazo suponía, de acuerdo al propio WisDOT, que los trenes no podrían entrar en servicio, algo que estaba en plena sintonía con las manifestaciones de Walker en las que afirmaba que el estado se ahorraría 12 millones de dólares al año dejando los trenes aparcados. Y ello pese a que el erario público había pagado ya a Talgo casi 49 millones por su construcción, y había destinado casi 22 millones de dólares más a otros conceptos (la mitad de ellos a la construcción de una base de mantenimiento temporal).

Apenas un mes después de ese frenazo del legislativo, el ejecutivo confirmó sus intenciones y comunicó a Talgo que rescindía unilateralmente el contrato de mantenimiento de los trenes durante 20 años, y cuyo coste se calculaba en 116 millones de dólares, a razón de 5,8 millones de dólares anuales. Como justificación, el WisDOT señalaba que los costes de fabricación habían superado a los prometidos por Talgo, y que los trenes no cumplían con los estándares de accesibilidad federales.

La fabricante de trenes respondió de forma inmediata, anunciando despidos en su fábrica de Milwaukee y reclamando al estado que le abonase 4,6 millones de dólares adicionales por trabajos no incluidos en el proyecto original y realizados a instancia del WisDOT. Esa deuda habría aumentado en los pasados meses y, siempre según Talgo, ascendería a día de hoy a más de 10 millones de dólares, tal y como informa Journal Sentinel.

Aunque Talgo no especifica cuáles son esos trabajos, todo apunta a que se trata de las adaptaciones realizadas a petición del WisDOT y con el objetivo de hacer que los trenes cumpliesen plenamente con las disposiciones legales de accesibilidad, así como de las pruebas de homologación.

Tras reclamar de nuevo la cantidad en Julio y dar al estado un plazo de 30 días para pagar, sin éxito, ambas partes entablaron un proceso de negociación que no sirvió para llegar a un acuerdo. El jueves de la pasada semana, la empresa advertía por fin al estado de que iba a proceder a rescindir el contrato, y el viernes presentaba una demanda judicial en la que solicitaba que se le reconociese ese derecho a dar por terminada la relación contractual, quedándose con los trenes ya fabricados en propiedad.

Antonio Pérez, Consejero Delegado de Talgo America ha señalado en declaraciones a varios medios estadounidenses que su empresa ha cumplido con todas sus obligaciones y, pese a ello, “el estado (de Wisconsin) ha utilizado cualquier excusa imaginable, justa o injusta, legal o no, para asegurarse de que Talgo no recibiese aquello por lo que se había comprometido, negándose incluso a pagar los trenes que la empresa había completado”.

La portavoz del WisDOT, Peg Schmitt, respondía a estas afirmaciones señalando por su parte que la empresa “no ha sido capaz de completar ni de poner a prueba los trenes”, y reiterando además que “los trenes no cumplen ni siquiera con los estándares básicos de la normativa federal, como los contenidos en la Americans with Disabilities Act”, la ley federal que impone la obligatoriedad de dotar al material rodante de nueva construcción de accesibilidad universal.

 

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